Para dar en toda la boca a aquellos que siempre dicen que el bonito es demasiado seco. Con esta receta los convertiremos en fans de este pescado. Prometido
Pedirle a vuestro pescadero, que os quite la piel de la rodaja de bonito, os será un poco más difícil de manejar, pero os digo que merece la pena.
Adobamos bien el bonito con adobo mágico por todos lados.
Paso 2
En una olla ponemos un buen chorro de AOVE a calentar.
Paso 3
Cuando esté a punto de humo ponemos el bonito a dorar por los dos lados y lo dejamos bien sellado.
Paso 4
Mientras, en otro cazo, ponemos los cherrys y los cubrimos con AOVE, los dejamos a fuego bajo, no queremos que hierva el aceite y los confitamos durante 20 minutos.
Paso 5
Retiramos el bonito y en el mismo aceite que lo hemos dorado ponemos a pochar la cebolla cortada toscamente.
Paso 6
Una vez que la cebolla está pochada, añadimos el vino blanco y subimos el fuego para que hierva 3 minutos y evapore el alcohol.
Añadimos el caldo.
Paso 7
Retiramos los cherrys del fuego y añadimos unas hojas de albahaca fresca y dejamos infusionar 10 minutos.
Paso 8
En la olla donde tenemos la cebolla, incorporamos el bonito y dejamos guisar tapado durante 10 minutos a fuego medio.
Una vez pasado ese tiempo dejamos reposar otros diez minutos tapado.
Paso 9
Podemos servir la rodaja entera y los cherrys a la mesa en fuentes separadas.
Paso final
O emplatamos y servimos directamente, bien calentito.
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